El pan de Dios

En un lugar del corazón (1984)

en un lugar del corazonDurante la década de los treinta en los Estados Unidos, Edna Spalding (Sally Field) pierde a su marido, el comisario de policía del pueblo, fallecido a causa de una herida de bala, disparada accidentalmente por un muchacho negro que, de resultas de este desgraciado incidente (y por el odio y desprecio a su raza), acaba siendo brutalmente linchado.

A partir de ese momento, la viuda tiene que afrontar multitud de contrariedades para sacar adelante a sus hijos. A pesar de las dificultades, no duda en acoger en su casa a un trabajador ambulante, Moze (Danny Glover), y a Will (John Malkovich), un huésped ciego. Los dos inquilinos le prestan una valiosa ayuda con la que supera las dificultades de la cosecha y mantiene a su familia unida.

Esta es la historia que Robert Benton, el oscarizado artífice de “Karmer contra Kramer” nos brinda en un film de 1984 titulado “En un lugar del corazón”. Este drama obtuvo dos Oscars: los de mejor actriz protagonista para Sally Field y el de mejor guión original para el propio Benton, que también fue galardonado como director en el Festival de Berlín.

Benton concluye su film con una secuencia inusual y extraordinaria: Todos los personajes de la película se han reunido en la iglesia del pueblo y, tras el sermón, toman juntos los símbolos del pan y el vino….

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Comentarios

Más allá de su carga emocional pura, la secuencia propone una lectura simbólica sobre el sentido auténtico de la comunión.

Si repasamos estas imágenes veremos algunos detalles muy interesantes…

Para empezar, TODOS participan de los símbolos: el vino que simboliza aquella sangre vertida por todos y ese pan de Dios que bajó del cielo para ser de alimento para todos.

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Lo hacen las familias completas, incluyendo a los niños. (Qué importante es que empecemos a considerarlos de la manera en que lo hizo Jesús, y no con ese impropio exclusismo al que les hemos sometido con nuestro adultocentrismo ).

Lo hacen personas de todas las clases sociales y, juntos, blancos y negros (aunque en la vida real de estos personajes el clasismo obtuso y el racismo esclavista ha determinado el sino de todos ellos).

¿Qué puede querer representarse en el film con esta secuencia sino que, gracias al pan del cielo, y como remarcaba el apóstol Pablo, ya no hay hombre ni mujer, ni esclavo ni libre… (ni negros ni blancos, podríamos añadir)… y que la salvación alcanza a todos, incluyendo a los pobres, pero también a los ricos; a los de gran corazón, pero también a los “malvados”, a los sanos y a los enfermos, a los niños…?

Al final de la secuencia sucede algo inédito: Cuando Sally Field, la viuda, pasa los símbolos al hombre que está a su lado… y que (dato relevante para los que no han visto la película) es su marido, fallecido al principio del film.

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La narración se hace aquí simbólicamente enfática, pues incluye en este Reino de los alcanzados también a los que ya no están con nosotros, pero forman parte de nosotros en esa unión que el Señor pedía al Padre que se pareciera a la que ellos dos tenían… El film transgrede expresamente aquí la convención y sitúa a un personaje muerto en este escenario. Y no sólo a él, sino que, a su derecha, también incluye al muchacho negro que le disparó y que también fue asesinado.

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Ambos juntos, muertos, pero tomando parte de esta insólita eucaristía que trasciende el tiempo, y donde no hay reproches ni recriminaciones… El detalle de cómo se miran entre ellos no pasa desapercibido.

¿Será porque “aquel que come de este pan vivirá eternamente” (Jn 6:58)?

¿Qué os parece?